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ANOREXIA Y BULIMIA

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Una mañana tranquila, desayuno nutritivo, la radio suena y nos transporta con su música al verano,- corte publicitario- “¿Quieres perder 6 kilos en una semana y ser la envidia de tus amigas…?-. El día continúa, un paseo, decidimos comprar una revista y en todas nos presentan métodos y más métodos adelgazantes, -¿cuál me llevo? Nos detenemos frente a los escaparates de moda, abundan los maniquíes con formas estrechas cuya ropa “parece” ajustada con alfileres por la parte de atrás. De vuelta a casa, café y tertulia de sobremesa acompañada, en la TV, de pasillos “estrechos” por donde desfilan cuerpos “estrechos” presentándonos la moda para hombre y mujer que se llevará la próxima temporada o las siguientes, (siempre van una o dos estaciones por delante del momento, transmitiendo cierta urgencia por que conozcamos lo próximo y lo próximo…). Tus amigas cuentan que han puesto en práctica la dieta de La Sopa de Verduras, o La Del Melocotón (el nombre “científico”, se debe al único aporte nutritivo que contiene dicha dieta). La protagonista principal en esta historia es la mujer. No podemos dudar que en nuestra sociedad la forma deseable, y que se asocia con un estilo de vida preferido para una mujer es ser delgada.

El día termina con la errónea conclusión sobre la importancia de tener un determinado aspecto marcado por esta presión cultural y social, unido al más grave error de pensar que podemos moldear nuestro cuerpo a voluntad siguiendo los mensajes del negocio publicitario y con la terrible sensación de que no podemos triunfar en la vida con una talla 40.

Por un lado esta realidad social y por otro la realidad del desarrollo normal de la persona. al llegar a la pubertad, los cambios fisiológicos, que abarcan desde el tamaño del cuerpo y la fuerza física hasta las nuevas energías y capacidades sexuales, requieren revisar y rehacer la imagen del propio cuerpo. La preocupación por nuestro físico pasa a primer plano. Ser aceptado y aceptable es una de las necesidades más básicas y sobre todo en la adolescencia asegura un concepto positivo de sí mismo. Es en este momento cuando la dictadura de la moda, la exagerada tendencia al perfeccionismo, en definitiva la presión socio-cultural pueden estar detrás de determinados trastornos como son la Anorexia y la Bulimia Nerviosa.

En general, las personas que la sufren suelen ser jóvenes follando que se caracterizan por presentar una baja autoestima, por conceder una importancia exagerada a su aspecto externo y a la impresión que causan en los demás y por sentir horror a engordar.

Detrás de todo ello también existe la pregunta: ¿Por qué una persona encuentra necesario actuar de esta forma tan extraña y destructiva?

¿Qué podemos hacer cuando tenemos un trastorno de la alimentación?

.- El primer paso, y fundamental, será aceptar que se tiene un problema y que cuanto más tiempo se tarde en enfrentarlo, más posibilidad hay de que cronifique y más difícil resultará salir de él.

.- Buscar apoyo y estar dispuestos a profundizar y preguntarse qué hay detrás del problema con la comida, aunque pueda ser doloroso.

.- Saber que el proceso de recuperación está lleno de avances y retrocesos, y que es largo y difícil.

.- Recordar que en los momentos de crisis maduras xxx se puede contar la ayuda de personas queridas – familia, pareja, amigos…- que, probablemente, estén dispuestos a ofrecer su apoyo.

.- Se puede recurrir a los grupos de autoayuda formados por personas que están pasando por experiencias similares, lo que ayudará a salir del aislamiento y de poder buscar alternativas.

¿Qué es la Anorexia Nerviosa? ¿Cómo se sabe que uno la padece? ¿Qué provoca?
Es una enfermedad de naturaleza psíquica caracterizada por una pérdida de peso autoprovocada, con los consiguientes trastornos orgánicos. Va a existir, a su vez, un miedo intenso a ganar peso y un temor extremo ante la posibilidad de llegar a ser obesa, con pensamientos peculiares relativos a la comida o la figura. La preocupación permanente va a estar centrada en el peso, la figura y la dieta. Un aspecto importante relacionado con el diagnóstico en sus primeros momentos es que la persona va a carecer de conciencia de enfermedad. Es difícil conocer el porcentaje de personas que padecen esta enfermedad ya que no se posee toda la información, sobre todo de los casos más leves. Lo cierto es que ha aumentado su frecuencia en la última década. Estamos hablando de un 2% de adolescentes afectados, en su mayoría mujeres entre 12 y 24 años, pudiéndose perpetuar en la edad adulta. Se conocen casos de 8 y 9 años. El incremento también se ha dado entre la población masculina.

¿Qué es la Bulimia Nerviosa?
Es una enfermedad de naturaleza psíquica que se caracteriza por un modelo de alimentación anormal, con episodios de ingesta voraz (atracón) seguidos de maniobras para eliminar las calorías ingeridas. Tras el episodio, la persona se siente malhumorada, con tristeza y sentimientos de autocompasión o menosprecio.
La amplia mayoría de estos pacientes son mujeres con una edad de inicio a partir de los 20 años, aunque también afecta a un número de hombres.
Las causas son múltiples y tan variadas como enfermos hay. Elementos psicológicos, biológicos y socio-culturales van a converger produciendo un desorden multifactorial.
Están relacionadas con la historia personal del individuo, con los antecedentes familiares y con las presiones culturales y sociales. La anorexia y la bulimia nerviosa tendrán entonces un significado y un propósito en la vida del individuo, pero ese significado será reforzado por influencias culturales más amplias.

¿Cuáles son las consecuencias?
Ambos trastornos, no sólo tienen que ver con el uso de la comida, sino también son parte del sistema emocional que afecta a todos los aspectos de la vida del enfermo.
Físicas: Alteraciones orgánicas de los sistemas circulatorio, digestivo, hormonal, desequilibrio mineral, deterioro del esmalte dental… Si la aparición de la anorexia es previa al desarrollo puberal, los caracteres sexuales propios de esta edad no hacen su aparición. La mayor o menor gravedad de los síntomas dependerá del grado de malnutrición y de los métodos peligrosos de pérdida de peso. En casos crónicos entre el 6% y el 10% aproximadamente mueren.
Intelectual: Estudian y trabajan con mucho empeño, incluso de manera obsesiva, pero su trabajo se resiente porque su vida emocional y la capacidad creativa están limitadas.
Social: Aislamiento, se apartan del intercambio social normal. El estrés y el conflicto originado por la necesidad biológica de comer y el temor psicológico de hacerlo consumen gran parte de su tiempo y energía.

Síntomas reveladores que nos pueden alertar
Teniendo en cuenta que estas enfermedades no sobrevienen en poco tiempo, aunque sí pueda ser ésta la sensación angustiosa de las personas que rodean al enfermo, podemos observar cambios en los patrones de alimentación sin existir ninguna causa médica que lo indique, pérdida de peso, cambios en el humor, irritabilidad, fatiga, cansancio e insomnio.
A su vez puede existir pensamiento y actitudes que impliquen :
.- no aceptarse como es
.- tomar el cuerpo como algo que se puede moldear a voluntad.
.- pensar en los alimentos únicamente en su relación con la ganancia de peso.
.- creer que estos tienen cualidades diferentes a las científicamente reconocidas.
.- excesiva sumisión a estereotipos de moda, y un notable credibilidad de los medios de comunicación y sus mensajes, relacionados con la belleza, en el peso y en la figura.

TRATAMIENTO
El proceso terapéutico es largo. En él los enfermos deberán de encontrar la manera de volver a un patrón de alimentación normal, y para ello necesitarán mucho apoyo y ayuda. También deberán empezar a deshacerse de los hábitos de pensamiento sobre la comida y sobre la talla, el peso y la figura, de los que son prisioneros y comenzar a comprender porque han necesitado esa enfermedad y qué función a desempeñado en su vida.
Necesitarán la ayuda de profesionales que atiendan los cuidados médicos dirigidos a eliminar las complicaciones físicas que se hayan producido y de profesionales de la psiquiatría y la psicología que atenderán los problemas psíquicos. Un diagnóstico y tratamiento precoz mejoran su pronóstico, de ahí la importancia de identificarla lo antes posible y de realizar un seguimiento adecuado. Los médicos de atención primaria, profesores, entrenadores deportivos, padres y amigos pueden realizar una labor importante en este aspecto.

Susana López Cacho ­ Psicóloga ­

TE ESCUCHAMOS

“Veamos que explico… Soy una joven que sufre bulimia, aunque antes pasé anorexia. En contra de lo que mucha gente piensa no me es ni pizca de agradable, no me es fácil y sobre todo, no es un capricho por estar delgada. Es una enfermedad. Sí es cierto que empiezas a lo tonto y luego no lo puedes parar”

– ¿Cómo te sientes?
– Sola. Poca gente conoce realmente la enfermedad, y muy poca gente te comprende.

– ¿Qué necesitas más?
– Comprensión, apoyo y … amor. No necesito que me insistan para comer, ni que me preparen mis platos favoritos. No me hace falta que me sigan a todos los lados o que procuren que no esté sola. Necesito que me escuchen, poder hablar de cómo me siento, poder explicar mis miedos y dudas, viendo enfrente mío una sonrisa comprensiva y amigable.

– ¿De qué tienes miedo?
– De no salir de esto, de que no me entiendan lo suficiente como para darme lo que necesito. Tengo miedo de verme sola.

– ¿Realmente quieres estar delgada?
– Sí, pero ese no es el único motivo. Siento algo dentro que no me deja vivir, una presión, una espina, un algo del que no puedo salir y creo que la comida es la solución de mi problema.

– ¿Y es así?
– No. son ahora dos problemas. Y ya estoy cansada.

– ¿Qué te cansa?
– Ver que me siento incapaz de llevar una vida normal. No puedo enfrentarme a una cena con amigos, una celebración, una excursión, salir una noche de copas, ni siquiera me siento capaz de llamar por teléfono a los conocidos. Eludir la comida de una u otra manera, sin yo quererlo se ha convertido en una forma de vida. Y ya no puedo más. Es como una droga que te atrae, te atrapa y no la puedes alejar. A veces pienso que no la podré abandonar.

– ¿Tienes fuerza para abandonarla?
– Lo intento cada día, cada momento de mi vida. Ante cada comida me propongo dejarlo, pero es un impulso que no lo puedo frenar. Puede haber gente que no quiera dejarlo por miedo a engordar. Yo sé que no engordas, que estás como siempre, pero es un miedo terrible al que te tienes que enfrentar y no puedes.

– ¿Qué pides a tu familia, amigos, y a tu gente?
– Comprensión y compañía. Quiero que estén realmente conmigo cuando lo intento, y que me animen cuando decaigo, y que me consuelen cuando pierdo la esperanza, y que me apoyen. No quiero que me juzguen, sólo que me acepten. Sigo teniendo mi corazoncito, y ahora más que nunca.

– Pero siempre no has estado así.
– No. Pasas por fases. En una te sientes bien, convencida, crees que lo controlas, sólo es para estar un poco más delgada. Luego es parte de tu vida y ves que afloran sentimientos y necesidades escondidos que poco tienen que ver con la delgadez. Y entonces te ves sola. Y luego te cansas de ver pasar los días, meses e incluso años y estás igual. Con lo cual te sientes peor.

– ¿Qué te gustaría hacer?
– Vivir.

Rosa Mª Sandín Romano
Orientadora Personal

A.C.A.B.-RIOJA
Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia

Tfno: 941 361661 / 908 577230

Horario: (Julio y Agosto)Martes y Jueves de 17.30 a 21.30

Centro de Reunión: Centro de Salud Espartero.
Sábados de 10.00 a 13.00

¿Cómo contactar? A través de nuestros teléfonos o en el Centro de Salud Espartero los sábados.

¿Quién compone ACAB? Familias de enfermos afectados por Anorexia y Bulimia Nerviosa.

¿Qué hacemos desde la asociación? Asesorar e informar a través de entrevistas personales, charlas-coloquio y la coordinación de Grupos de Autoayuda para familiares y Autoapoyo para enfermos.

Presidenta: Gloria Martínez Gil

Menopausia

menopausia

La educación que hemos recibido determina en gran parte la actitud que presentamos ante las cosas.

En torno al tema de la menstruación ha habido una actitud muy negativa, así queda reflejado en el hecho de que muchas adolescentes hayan recibido su primera regla con un buen susto por no saber que les ocurría, ya que nadie se había tomado la molestia de explicárselo. Y además, este momento se acompañaba con mensajes como “ya eres una mujer” que casi sonaba a amenaza, o el “… y a partir de ahora cuidado con los chicos”, que denotaba peligro y por otro lado, paradójicamente, permiso. A esto debemos añadir la cantidad de mitos que pululaban en torno al tema, como que con la regla no se pueden hacer chorizos, la mayonesa se corta, no se pueden tocar las plantas, no te debes lavar la cabeza, no puedes comer helados, etc.

Indudablemente, hoy, esta actitud ha cambiado, pero algo debe de quedar cuando todavía hoy utilizamos términos como la berza para referirnos a ella. O, por ejemplo, muy significativa es la expresión de “estoy mala”, cuando se está con la regla.

Es decir, que un acontecimiento que en otras culturas es motivo de fiesta y celebración, en la nuestra es vivido con incomodidad.

Sin embargo, tampoco es muy bien recibido el momento de su desaparición ya que se acompaña de una serie de síntomas físicos incómodos y en algunos casos de implicaciones psicológicas, debido a la fuerte carga simbólica que le confiere su relación con la pérdida de la capacidad de reproducción.

En cualquier caso, aunque hablemos de síntomas, no se debe tratar como una enfermedad, sino como una etapa de la vida que hay que conocer, ya que el tener una adecuada información ayuda a solventar las posibles dificultades que puedan aparecer. Una investigación realizada en Guipuzcoa, concluye que la mala información sobre la menopausia hace que un 80% de las mujeres se angustien o depriman cuando llega este período de su vida.

La menopausia es un aspecto importante a estudiar ya que si tenemos en cuenta que la media de vida ha aumentado, y dado que la menopausia suele hacer su aparición en torno a los 45-55 años, esto quiere decir que a una mujer le queda un tercio de su vida por vivir.

En el caso del hombre también se produce una disminución en la producción hormonal, pero no tiene un marcador tan claro. Es lo que se ha denominado andropausia.

Roberto Oraá Baroja

Psicología – Sexología

En qué consiste?

La menopausia es el cese de la regla, por lo tanto determina el final de la capacidad reproductiva. Pero no se trata de un proceso brusco, sino gradual, pudiéndose presentar pérdidas ocasionales. Por eso es aconsejable no abandonar el método anticonceptivo, si se estaba utilizando, hasta pasados doce meses sin regla.

La menopausia se produce porque disminuye la producción de hormonas (concretamente de estrógenos y progesterona) y los ovarios dejan de liberar óvulos.

Todo el ciclo menstrual está regulado por un sistema hormonal, que pone en conexión el cerebro con los ovarios. En la menopausia este ciclo se paraliza y produce la desaparición de la regla.

Otros cambios

Además de los síntomas físicos, a la menopausia también le suelen acompañar otros cambios personales y familiares que influyen de una manera importante en la vida de la mujer.

Hay cambios en el plano sexual. Hasta hace poco el único lazo de unión de la mujer con la sexualidad era el de la procreación. Si partimos de esta concepción de la sexualidad, evidentemente las relaciones sexuales ya no tendrían sentido más allá de la menopausia pues la capacidad de procreación se ha perdido. Sin embargo, este motivo también puede ser causa de tranquilidad al perder el miedo a un posible embarazo no deseado, lo que ayuda a muchas mujeres a disfrutar de la sexualidad. Además la menopausia pone fin a la capacidad de reproducción, pero no a la capacidad de experimentar placer.

Por otro lado, esta etapa también puede suponer un período de crisis a nivel personal. Relacionado con el punto anterior, el papel primordial que cumplía la mujer en la sociedad era el de ser buena madre de sus hijos. Es decir que desde el momento del nacimiento del primer hijo sus funciones estaban muy bien definidas, y muy frecuentemente el cumplimiento de estas funciones de madre anulaban otros aspectos de la vida de la mujer, como ser pareja, tener una vida socio-laboral, etc. Por lo tanto era una vida por y para los hijos. Coincidiendo con la menopausia, llega el momento en el que los hijos comienzan a ser independientes, salen de casa, y ya no precisan de los ciudados y de la atención como hasta ahora. Esta situación puede provocar cierta sensación de vacío, tanto en el plano físico, ya que la casa parece hacerse más grande, como en el plano ocupacional, teniendo ahora “demasiado” tiempo libre. Es una época de balances. También suele ser la época en que se pasa de ser madre a abuela. A esto se une, en algunos casos, la pérdida de la pareja, o de personas queridas, etc. Todos estos cambios hacen que esta etapa de la vida sea algo difícil, y más si esperamos este momento con angustia.

Síntomas

Como consecuencia de la disminución en la producción de estrógenos se producen una serie de síntomas que acompañan a la menopausia. Entre los más frecuentes podemos destacar:

.-Sofocos: es una sensación de calor que se produce de forma repentina como una oleada. Su duración y frecuencia varía mucho de unas mujeres a otras. Generalmente se vivencia de una manera incómoda, sobre todo en aquellas situaciones en las que se está con gente, ya que en muchos casos la mujer cree que se le nota, cuando no siempre es así. A muchas les tranquiliza el mirarse en un espejo cuando tienen un sofoco para comprobar que es más la sensación que su manifestación externa.

.- Sequedad vaginal: Con la edad y con el descenso en la producción de estrógenos, las paredes de la vagina pierden elasticidad y se vuelven más frágiles. También disminuye la lubricación vaginal, lo que puede traer como consecuencia que la realización del coito sea dolorosa. Es importante saber que la solución es tan simple como la utilización de una especie de supositorios (minióvulos) que se introducen en la vagina para facilitar la lubricación.

.- Osteoporosis: Los huesos pierden fuerza y volumen, se debilitan y la probabilidad de rotura es mayor. Esto ocurre de forma más frecuente en las mujeres que en los hombres. Para aliviar este síntoma es aconsejable llevar una dieta rica en calcio y en vitamina D (leche, yogur, queso,…), y hacer deporte, preferiblemente al aire libre ya que los rayos del sol estimulan la producción de vitamina D.

La mayoría de estos síntomas se producen por el descenso de producción de estrógenos debido a que los ovarios dejan de funcionar. Pero hay otras glándulas del cuerpo que también producen una sustancia que en la grasa se convierten en un precursor de los estrógenos. Esta es la razón por la que las mujeres más delgadas pueden sufrir más acuciantemente estos síntomas.

Ante cualquiera de estos síntomas es aconsejable acudir al ginecólogo/a, que es quien debe determinar la necesidad de un tratamiento más específico y quien puede llevar un control más exhaustivo de nuestro caso particular.

Tratamiento

Cuando los síntomas son muy acusados, puede ser conveniente un tratamiento con estrógenos, lo que se llama estrogenoterapia. Este tratamiento se lleva realizando desde hace tiempo. Antes se administraban gran cantidad de estrógenos y se descubrió que podía ser perjudicial ya que se relacionaba con la aparición de cáncer de endometrio y de mama. Sin embargo, hoy en día se utilizan dosis mucho más reducidas que siguen siendo eficaces y que no conllevan tanto riesgo. Este tratamiento se aplica por vía oral, o en forma de crema o de parches subcutáneos.

CURIOSIDADES

.- Las mujeres que viven juntas, tienen una tendencia a sincronizar sus reglas, es decir a coincidir en sus ciclos menstruales. Se cree que la razón puede ser la influencia de las feromonas, procesos olfatorios, que contribuyen a modular las secreciones hormonales.

.- En algunas tribus, las menstruaciones de la mujer son celosamente ocultadas apartándose, durante este tiempo, a las mujeres y a las jóvenes de toda convivencia con los hombres.

.- Casi 8.000.000 de mujeres españolas están en edad menopáusica o postmenopáusica.

.- Desde el nacimiento los ovarios contienen aproximadamente unos 500.00 óvulos inmaduros, de los cuales sólo 300 ó 400 serán los que maduren.