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El gran mito del coche y la libertad

18 noviembre, 2018 - Viajes

No hace mucho apareció un corto pero muy revelador artículo en un periódico de Lyon, en Francia, sobre la forma en que la sociedad francesa percibe al coche como medio de transporte. A continuación reproduzco la traducción del mismo ya que toca un tema que cada vez estará más de actualidad.

El coche ya no nos hace soñar

“El coche ha perdido ya el prestigio que durante décadas ha tenido. Casi la mitad de los franceses (47%) lo consideran ya un simple objeto práctico y no un medio de evasión, según un estudio Ifop publicado ayer en AramisAuto.com. Este sentimiento es aún más fuerte entre los ejecutivos (53%) y las personas mayores de 65 años (52%). Un escaso 29% de los franceses consideran aún que es un objeto que nos hace soñar. Y sólo el 28% lo considera un accesorio de seducción. Por último, el 71% de los encuestados afirma que el coche ha pasado a ser un objeto trivial. Frédéric Micheau, del Ifop afirma: ‘Esta evolución a largo plazo confirma el desgaste de un mito, el del coche como sinónimo de libertad’. Pese a ello, los franceses le encuentran nuevos valores al automóvil, para empezar, la defensa del producto nacional. Por esto, un 49% se dicen inclinado por la compra de un vehículo de marca francesa y el 41% lo hacen por puro patriotismo económico. Lejos de la seguridad del modelo (20%) o de la fidelidad a la marca (15%), esta es la primera razón que se plantea. Para Frédéric Micheau, el arraigo a la producción francesa se ha acentuado de forma importante con la situación económica actual, y eso que ya es fuerte.”

Todo el mundo hemos notado, de un tiempo a esta parte, la disminución del interés por el coche como medio de transporte, especialmente en el entorno urbano. Desde hace dos o tres años cada vez se ven más bicicletas y patinetes,  productos cuyas ventas aumentan de forma exponencial. El aumento imparable del precio de la gasolina y la situación de crisis económica han participado también en esta tendencia. E incluso más interesante, se observa un público cada vez más variado utilizando la bicicleta, desde adolescentes hasta ejecutivos pasando por señoras de cierta edad. Y lo hacen no sólo para desplazarse, sino también para llevar al niño al colegio o ir de compras.

Todo esto lleva a pensar que los días del automóvil como objeto de consumo habitual están contados. Por supuesto, no se trata de estar en contra de él, sino de su pésima utilización y de la gran falacia de la libertad como insistente argumento de venta. El coche no sólo no resulta práctico en un entorno urbano, sino que embrutece y esclaviza a las personas. Todo esto no es teoría sino el resultado de una experiencia personal. Hace ya cerca de un año que me desprendí de mi viejo coche y, en todo este tiempo, he necesitado el coche realmente en dos ocasiones, y fue entonces cuando simplemente alquilé uno. Jamás lo he echado en falta. Y lo que es mejor, ahora soy mucho más libre que antes, ya que no dependo de plazas de aparcamiento, atascos, gasolineras, mecánicos, etc. He ganado en salud física y psíquica, por no hablar del dinero que me he ahorrado. En hecho de desplazarse en bicicleta por la ciudad puede ser terapéutico en lugar de peligroso como hay muchos que piensan. Y, evidentemente, es más rápido que en coche a poco tráfico que haya.

No quiero decir con esto que el coche no sea práctico en determinados casos, sino que estos se limitan bastante: distancias medias o largas, personas mayores, viajes, desplazamientos diarios donde no haya otra alternativa o uso profesional. Utilizar el coche para algo que no sea una estricta necesidad es totalmente ridículo. La sensación de libertad, necesidad o dependencia vinculada al automóvil es totalmente falsa y tiene su origen en una pésima interpretación de estos conceptos originada por la persistencia publicitaria y la subversión de los valores que se produce en la sociedad actual de consumo.

Afortunadamente, nos dirigimos a un mundo donde el coche será un medio de transporte minoritario, y donde el alquiler y el uso compartido bajo distintas y nuevas fórmulas superarán más que con creces al de la venta. Observaremos un crecimiento exponencial de medios de transporte alternativos, como diferentes vehículos a propulsión humana, siendo la bicicleta la protagonista principal, y distintos medios de transporte público. Asistimos, así, al ocaso del automóvil como objeto de habitual de consumo. De no ser así no se produciría un aumento constante en la cantidad y en la más absoluta extravagancia de los mensajes publicitarios del sector. Basta con contar los anuncios de coches durante cualquier pausa publicitaria en prime time y en cuántos de ellos se vende el coche como un medio de transporte, lo que realmente es. Por tanto, seamos auténticamente modernos y pongamos una bicicleta en nuestras vidas. Eso sí que es desarrollo y libertad bien entendidos y, seguro, seremos más felices.